Es normal
Me contaba hace un momento Javi (pues un colega, coño), que la Universidad, así a grandes rasgos, en general, cual edificio parlante, se había posicionado en contra del panocho. En un primer momento, me ha venido a la mente la histórica pasión que siempre han demostrado los eruditos por oponerse a la opinión popular, o lo que es lo mismo, lo que le gusta a los listos tocar los cojones. Porque ser listo debe ser, supongo desde la lejanía, como tener un pene de 26 centímetros: de qué te sirve si no lo compartes.
Sin embargo, por primera vez en la conversación, me he abstenido de hablar sobre los genitales de nadie, y le he dado la razón.
Javi parecía dispuesto, porque es listo, a empalarme en sus 26 centímetros de filología hispánica explicándome los motivos de esta claramente anti-popular decisión, pero no ha sido necesario.
-Es normal, Javi. Es normal oponerse.
Y ha sido suficiente, porque es que es normal. El panocho para los murcianos es como la llaga para los envidiosos. El panocho, como intento de dialecto, porque supongo que no aspirarán a más, es la demostración palpable de lo que quieren ser en esta tierra, pero no pueden.
Mientras que en otras comunidades autónomas tienen sus propios idiomas como consecuencia de una cultura propia, demostrable y particular, aquí pretendemos inventar una jerga sobre la que edificar un ilusorio regionalismo.
Por lo visto, con las habas y los paparajotes algunos no tienen suficiente.
Afortunadamente, respiren tranquilos, la cosa anda en las manos adecuadas, al menos visto desde el frente contrario.
Al parecer los responsables de esta iniciativa llegaron incluso a escribir un diccionario Español – Panocho // Panocho - Español, pero en lugar de ordenarlo alfabéticamente, como cualquier otro diccionario, lo organizaron según la temática a la que correspondía la palabra.
Y ahora, mientras les dejo pensando si la palabra grifo (que supongo que en panocho será ‘tubomágicodelagua’) pertenece a la categoría baño o cocina, reconozcamos que con dialecto o no, a sentido del humor nos ganan pocos.
